viernes, 15 de diciembre de 2017

¿EDUCACIÓN SEXUAL PARA MIS HIJOS? NO, GRACIAS.
Reflexiones sobre las limitaciones legales de las políticas educativas en materia sexual frente a la patria potestad.




En estos últimos días el Ministro de Educación ha sido enfático en reafirmar de todas las formas y medios posibles, que el enfoque de género se mantendrá en el currículo escolar y que además se implementará la educación sexual desde el nivel inicial. A todo esto, es menester reflexionar hasta qué punto puede ser esto legal, o es que deviene en un total despropósito que afrenta directamente la patria potestad.

Pues bien, debemos partir señalando, que la función educativa debe verse siempre desde dos planos: de la formación moral y espiritual, y desde la educación escolarizada. En lo que respecta al primero, resulta importante, porque es aquí donde se realiza el cultivo de la personalidad, la internalización de valores morales, las reglas de conducta y de socialización, recayendo esta responsabilidad en los padres, en donde el Estado no puede ni debe inmiscuirse, no sólo porque no es legal (ya que hay derecho internacional que así lo delimita) sino porque además NO es su función hacerlo. En cuanto al plano de la educación escolarizada, también es importante, porque es en donde se desarrolla la transmisión de cultura y de conocimientos, esta última, es tarea propia de los profesores y educadores, donde SI entra a tallar las políticas educativas del Estado. Ahora, si bien esta última tarea no recae en los padres, sin embargo tampoco es excluyente de ellos, ya que la ley les ha reservado el derecho a escoger el tipo de educación y el centro de enseñanza que crean conveniente para sus hijos, según sus convicciones y creencias (Art. 5° Ley General de Educación).

Por tal motivo, se afirma que el deber/derecho de los padres sobre la educación de sus hijos es prioritario y preferente, y la del Estado subsidiaria y complementaria. El Estado reconoce a los padres de familia como los primeros educadores, y por esa razón lo complementa con conocimientos científicos, técnicos, éticos y cívicos. Esto acorde a lo establecido en los artículos 13° y 14° de la Constitución. Nótese que la carta magna no refiere que es tarea del Estado propiciar una educación moral, ni mucho menos de naturaleza sexual (a excepción de aquella que tenga arraigo científico), porque ello compete única y exclusivamente a los padres. Por tanto, pretender enseñar una educación sexual que se atribuya la facultad de persuadir a los menores para que vivan su sexualidad dentro de una cosmovisión que una gran mayoría de peruanos no compartimos, VULNERA ese derecho prioritario; ya que hacerlo necesariamente acarrea una fuerte carga moral que podría confrontar directamente con los valores inculcados en casa.

Hay algunos que alegan en contrario que el derecho/deber de los padres en la educación sólo complementa a la del Estado, tal como se dijo en la audiencia judicial contra el currículo escolar: que la participación de los padres “sólo se limita a ayudar con las tareas”. Hay otros que incluso se atreven a afirmar que resulta “peligroso” que los padres de familia estén a cargo de la educación sexual de sus propios hijos, y que por ello el Estado es el único capacitado para hacerlo. Todo esto forma parte de una falacia que se quiere validar y una seria ignorancia deliberada, ya que poseemos abundante legislación que contradice estos absurdos postulados. Así tenemos por ejemplo, el artículo 26° de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que prescribe que los padres tienen el derecho PREFERENTE de escoger el tipo de educación que se les debe brindar a sus hijos, asimismo, contamos con nuestras propias leyes generales, las cuales como sabemos, desarrollan los preceptos constitucionales, tales como: el inciso 2 del artículo 423° del Código Civil, donde señala explícitamente que forma parte de la patria potestad de los padres el DIRIGIR el proceso educativo de sus hijos; el inciso c) del art 74° del Código de los Niños y Adolescentes, donde también consagra, que es deber y derecho de los padres DIRIGIR el proceso educativo de sus hijos; y que decir de la Ley general de Educación, léase el artículo 5°[1]. Entonces, es claro que el derecho que ostentan los padres es prioritario, preferente y excluyente en ciertos casos.




[1] Artículo 5º.- Libertad de enseñanza.- La libertad de enseñanza es reconocida y garantizada por el Estado. Los padres de familia, o quienes hagan sus veces, tienen el deber de educar a sus hijos y el derecho a participar en el proceso educativo y a elegir las instituciones en que éstos se educan, de acuerdo con sus convicciones y creencias.

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